El Gobierno de Estados Unidos ha calificado la operación de ayuda desplegada en Venezuela, tras los devastadores terremotos del pasado 24 de junio, como la mayor respuesta humanitaria ante un desastre natural realizada por Washington en lo que va del siglo XXI.
Un despliegue sin precedentes
Jeremy Lewin, subsecretario de Estado para Asistencia Exterior y Asuntos Humanitarios, subrayó la magnitud histórica de esta misión. Según el funcionario, el operativo no tiene comparación reciente debido a tres factores clave:
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Volumen de personal: Despliegue masivo de equipos especializados sobre el terreno.
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Recursos económicos: Elevado nivel de fondos distribuidos para la emergencia.
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Capacidad de reacción: Rapidez sin precedentes en la movilización logística.
“Hasta el momento, prácticamente bajo cualquier cálculo, esta es la mayor respuesta a un desastre natural que los Estados Unidos ha desplegado en términos de personal sobre el terreno, fondos distribuidos y velocidad de respuesta”, afirmó Lewin.
Estrategia de asistencia
Inmediatamente después de los sismos, el Departamento de Estado activó su Equipo de Respuesta para Asistencia en Desastres (DART) y un grupo especial de coordinación. El objetivo principal es canalizar la ayuda de forma eficiente hacia las zonas más afectadas, centrando las labores de rescate en Caracas y el estado La Guaira.
Recursos movilizados
La capacidad operativa de Washington incluye actualmente:
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Equipos especializados de búsqueda y rescate urbano (USAR).
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Unidades caninas entrenadas para la localización de sobrevivientes.
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Personal médico avanzado para atención de emergencia.
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Apoyo logístico mediante el uso de helicópteros para el traslado de suministros y víctimas.





