CORO, FALCÓN – La cultura venezolana se viste de luto tras la partida de Guillermo de León Calles, el eterno Cronista de Coro, poeta de Pedregal y pilar fundamental de la Academia Venezolana de la Lengua. Su fallecimiento deja un vacío irreparable en el corazón de una ciudad que él supo narrar como nadie, convirtiendo el barro y el viento en literatura universal.
Un legado tallado en la memoria de Falcón
Nacido en 1945, De León Calles no solo fue un escritor; fue el arquitecto de la identidad falconiana. Desde sus días como director de la Escuela de Letras de la UNEFM hasta su labor en la gestión cultural, dedicó su vida a proteger el patrimonio histórico y humano de la región.
Su pluma, siempre lúcida y empática, rescató del olvido las crónicas de la ciudad y las elevó a la categoría de arte. Como poeta, nos enseñó que la aridez del paisaje es, en realidad, una forma de belleza mística.
El adiós a un maestro de la lengua
Su ingreso a la Academia Venezolana de la Lengua fue el justo reconocimiento a una vida dedicada al estudio y uso magistral del castellano. Sin embargo, más allá de los títulos, Guillermo será recordado por:
Su compromiso inquebrantable con la preservación de Coro como Patrimonio de la Humanidad.
Su cercanía humana, siempre dispuesto a compartir una anécdota, un consejo o un verso con las nuevas generaciones de escritores.
Su visión humanista, que puso siempre al hombre común y a su pueblo por encima de cualquier pretensión académica.
»Las ciudades no mueren mientras tengan a alguien que las cuente. Hoy, Coro guarda silencio para escuchar el eco eterno de quien mejor la supo amar.»
La comunidad académica, literaria y el pueblo falconiano despiden hoy no solo a un intelectual, sino a un hombre que hizo de la palabra su hogar y del servicio cultural su religión.
Paz a sus restos.
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