Justicia histórica en Siria: Condenan a muerte a Bashar al Assad y a su cúpula por crímenes de lesa humanidad

Ago 11, 2026

En un fallo sin precedentes, un tribunal penal de Damasco dictó la pena capital en rebeldía contra el exdictador sirio Bashar al Assad, tras hallarlo culpable de asesinatos premeditados, torturas sistemáticas y detenciones arbitrarias cometidas durante sus años en el poder.

La sentencia representa la primera condena pública y formal contra las máximas figuras del régimen derrocado en diciembre de 2024.

Una condena para los máximos responsables

El juez Fakhr al Din al Uryan, titular del Tribunal Penal Número 4 de Damasco, fundamentó la condena al señalar el rol directo del expresidente en las atrocidades cometidas a nivel nacional:

«La contribución del criminal Bashar al Assad a los crímenes fue la de máximo responsable de la toma de decisiones, quien movilizó a las instituciones estatales para cometerlos», declaró el magistrado durante la lectura del fallo.

La resolución no solo alcanza a Al Assad —actualmente exiliado en Rusia—, sino a otras ocho figuras clave de la cúpula estatal. Entre los condenados a muerte destacan:

  • Maher al Assad: Hermano del expresidente y una de las figuras más temidas del aparato militar.

  • Atef Najib: Exjefe de Seguridad Política en Deraa, señalado históricamente como el detonante de la rebelión de 2011.

El detonante de la guerra: El caso contra Atef Najib

A diferencia de los demás implicados condenados en ausencia, Atef Najib fue el único acusado presente en la sala. Tras permanecer en el anonimato desde 2011 y bajo sanciones internacionales de EE. UU. y la Unión Europea, fue capturado por las fuerzas de seguridad en Latakia el pasado 31 de enero de 2025.

La audiencia se enfocó en su responsabilidad directa en los hechos que desataron la guerra civil:

  1. Tortura a menores: Najib ordenó la detención y tortura de niños que escribieron grafitis antigubernamentales en las paredes de Deraa en 2011.

  2. Represión sangrienta: Coordinó múltiples asaltos a la mezquita Omari en Deraa —epicentro simbólico de las primeras movilizaciones—, provocando la muerte de decenas de manifestantes.

El tribunal concluyó de forma categórica que estas acciones, sumadas a la brutalidad sistemática ejercida desde el Estado, constituyen crímenes de lesa humanidad.

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