ENTRE EL AYUNO Y LA ESPERANZA: “NO ES UN SHOW, ES EL GRITO POR LA LIBERTAD DE INOCENTES”

Feb 19, 2026

CARACAS – El asfalto frente a los centros de detención en Venezuela se ha convertido en el escenario de una batalla silenciosa pero desgarradora. No hay consignas gritadas a todo pulmón, solo el sonido del viento y el debilitamiento progresivo de cuerpos que han decidido dejar de comer.

Mileydis Mendoza, esposa de Erick Díaz, es hoy el rostro de cientos de familias que han transformado su angustia en una huelga de hambre que ya empieza a pasar factura.

La respuesta oficial: «Un show mediático»

Mientras los familiares se consumen físicamente bajo el sol, la respuesta de los efectivos policiales que custodian las instalaciones ha sido la indiferencia. Según denuncia Mendoza, los funcionarios han calificado la protesta como un simple montaje para las cámaras.

“Para ellos esto que hacemos no vale nada”, fustiga Mendoza con la voz marcada por el cansancio. “Estamos aquí exigiendo la liberación de esos muchachos, que son inocentes; no nos iremos de aquí hasta que eso ocurra”.

El peso de la palabra empeñada

El foco de la exigencia tiene nombre y apellido: Jorge Rodríguez. Los familiares demandan que el presidente de la Asamblea Nacional transforme sus discursos y promesas de revisión de casos en realidades tangibles. La consigna es clara: el tiempo de las «mentiras» y las dilaciones se agotó para quienes ven a sus hijos y esposos tras las rejas sin pruebas concluyentes.


Emergencia Sanitaria en la Acera

La huelga de hambre ha entrado en una fase crítica. Los manifestantes ya presentan signos visibles de descompensación: mareos, hipotensión y fatiga extrema. Ante la falta de respuesta institucional, la solidaridad ciudadana es la única vía de supervivencia.

Se solicita con urgencia la donación de:

  • Agua potable y agua de coco: Vital para reponer electrolitos y evitar fallas renales en los huelguistas.

  • Insumos médicos básicos: Tensiómetros y suero oral.

¿Qué sigue?

La resistencia de estas familias pone a prueba la voluntad política del Estado en un año donde la paz social es el activo más preciado. Mientras Mileydis y otros familiares permanezcan en esa acera, la presión sobre el sistema de justicia venezolano no hará más que aumentar.

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