Las recientes precipitaciones que han azotado la capital venezolana desde la noche del pasado sábado terminaron por fracturar la frágil estabilidad de cientos de personas. Desde el 24 de junio, estas familias permanecen refugiadas en campamentos improvisados con carpas y toldos, instalados justo frente a las puertas de sus edificios agrietados.
Drama cotidiano bajo el sol y la lluvia
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Rescate de enseres: En cuanto asoma el sol, decenas de familias apresuran el paso para poner a secar lo poco que les queda, incluyendo colchones empapados, cobijas mojadas y bolsas de ropa que apenas logran secarse.
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Zonas más golpeadas: Entre los campamentos más castigados por el agua destacan los ubicados en el bulevar Panteón, la parroquía Santa Rosalía y la avenida Bolívar, donde la resistencia de los vecinos se pone a prueba con cada aguacero.
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El impacto en el bulevar Panteón: Las intensas precipitaciones del sábado por la noche hicieron estragos en este punto, donde habitan unas 60 familias —en su mayoría adultos mayores— procedentes del edificio Belair.
Situación del edificio Belair: Esta torre de nueve pisos, catalogada con etiqueta roja tras un movimiento telúrico, se mantiene en pie pero presenta graves afectaciones en sus columnas de soporte y una destrucción total en sus pisos inferiores.





